Parte de lo que ya tiene
Cuatro fuentes: un archivo, un texto pegado, una URL pública o una política ya publicada en Regula. Esa última sólo la puede ofrecer quien tiene el documento y la formación en el mismo producto.
Dojo coge el documento que ya tiene y lo devuelve convertido en una formación de dos minutos que la plantilla termina desde el móvil, con la evidencia de quién se formó y con qué resultado.
Las circulares y las políticas nuevas apenas garantizan que alguien las lea. Las formaciones largas exigen tiempo, planificación y presupuesto. En medio queda casi todo lo que una empresa necesita comunicar de verdad.
Cuatro fuentes: un archivo, un texto pegado, una URL pública o una política ya publicada en Regula. Esa última sólo la puede ofrecer quien tiene el documento y la formación en el mismo producto.
No hay que diseñar un curso, grabar vídeo ni contratar a nadie: se sube, se revisa y se publica. Seis tipos de pregunta: opción única, opción múltiple, verdadero o falso, ordenar, emparejar y respuesta corta.
Recibo verificable con nota, fecha y contenido concreto, y certificado en PDF. La diferencia entre suponer que la plantilla está formada y poder demostrarlo.
Las respuestas correctas nunca viajan al navegador, las preguntas de ordenar y emparejar se barajan en el servidor y la nota se recalcula contra la versión publicada verificada por hash.
Cada pregunta puede enlazar con la parte que la explica: al fallar, el empleado ve justo eso, y al terminar repasa sólo lo fallado antes de reintentar.
Otros le dicen quién entró. Dojo le dice qué pregunta falla todo el mundo, que es otra forma de decir qué parte de su comunicación interna no funciona.
En hostelería, retail o logística la formación de incorporación se manda con el alta y se completa el primer día, desde el móvil, sin sala ni equipo.
La formación deja de ser un acto y pasa a ser un dato: quién, cuándo, sobre qué versión y con qué resultado.